
Dime...
¿Le has preguntado a las olas,
que hay más allá del horizonte del mar?
Inténtalo.
Yo lo hice una vez.
Ellas, súbitamente al verte, se desmoronarán,
harán burbujas bajo tus pies helados
y, una vez más,
serán tragadas por la arena seca.
Tú, en cambio
sigue preguntando.

Dirígete al faro
y pregúntale,
que hay allá,
en la lejanía
allá donde su luz
desaparece en las tinieblas.
Él se quedará quieto,
inmóvil,
y no te contestará;
dará una llamarada y volverá a apagarse.
No desesperes y sigue buscando tu respuesta.

Siéntate en la arena
y hunde tus pies, acaríciala,
deja que se escurra por la palma de la mano.
Ella es así;
una caricia,una sensación inimitable.
Y sin embargo....
tampoco te contestará.
Permanecerá callada
y volverá a dormirse en la playa
hasta que alguien decida hacer
un castillo de arena,
para que el viento juegue con ella.

Si aún te quedan ganas
de saber que se esconde allí,
túmbate en la arena
y espera a que el sol despierte,
y mientras el cielo
se convierte en un escenario mágico
de color escarlata,
pregúntale.
Poco a poco irá levantándose
pero sin contestar.
Por fin quedará clavado en el cielo
y su luz radiante
se clavará en tus pupilas,
rasgará tu mente
y cegará tu visión.
Y orgulloso permanecerá en silencio.

Quizás debas intentarlo de nuevo.
Mira el vuelo de las gaviotas,
cómo describen círculos
con sus alas perfectas,
como se posan en las rocas
y gritan al silbar del viento.
Una de ellas se posará en tu mano
y picará tus yemas.
Pregúntale,
¡ahora!
¡ahora mismo!....
¡Oh!
¿Lo ves?
No te quiere contestar.
Ella sabía que lo preguntarías
y escapó del calor de tu agrietada mano.

Lo sé.
Es desesperante
ver como todos te vuelven la espalda,
como todos huyen de tí y tus dudas.
Y tú mientras, seguirás preguntándote
que hay allá, a lo lejos,
allá donde las olas regresan
para sumergirse en la arena dormida;
allá donde la luz del faro
se transforma en pincelada plateada;
allá donde la arena
es íntima amiga del agua;
allá donde el sol se deshace
con su manto anaranjado.
Donde las gaviotas vuelan al atardecer,
donde el ruido yace en silencio absoluto.
Allá donde la soledad
no es un gran problema.
Así es ese sitio:
regocijos de curiosidades ocultas,
mágico misterio,
la sede de Neptuno,
la tierra prometida...;
Un todo, un nada
un soplo de libertad.
Pero ante todo RECUERDA:
nunca te derrumbes
ante la duda de lo desconocido.

