Y este silencio mío que me alejó de ti,
se hace más fuerte en mi interior
recordándome en cada amanecer
que duele amarte así.

Transformaré los silencios en armonía,
dulces... o amargas, con odio o pasión,
siempre con tu recuerdo imborrable
sin olvidarme de que nunca te olvidaré.

23 febrero 2012

XXIII












¿Qué había detrás de la puerta?,
- me preguntaba -
 ... y sabía la respuesta.
Detrás de la puerta estabas tú 
y yo no quería entrar.

Me apoyaba en la blanca 
casi transparente pared,
respirando fríos pensamientos,
observando imágenes nubladas,
y el nudo que me ahogaba
ahuyentaba la realidad.

Detrás de la puerta
tus ojos grandes y suaves ya no brillan,
tus desgastadas manos yacían inmóviles,
y tu cuerpo tan pequeño,
tan viejo y querido
no arrastraba sus muchos años 
 encorvados ya.

Ahora descansaba suave sobre un lecho
que ya dejó de ser tuyo,
 brillante madera que te acuna
donde no esconde sueños de vida,
sino imágenes ya inertes.
Mis ojos nublados
desdibujaban tu suave presencia
murmurando palabras que no podía oir.

Y seguía allí, a tu lado,
no queriendo aceptar
 que tú no volverías a llenar
esta casa silenciosa
 con tus vacilantes pasos,
que ya nunca escucharía
tu voz cansada y oscura a mi lado,
que no sentiría,
otra vez,
el tenue olor a cocina
que siempre tuvo tu abrazo,
ni el calor de esa mirada apagada
ni tus ásperas manos sobre mi cabello.

Nunca más.

A los pensamientos golpearon con su presencia
utópicos sueños, haciendo que,
el hasta ahora presente
pasara a formar parte
de un doloroso pasado.
Tú te fuiste con ellos,
y yo me quedé allí,
junto a tu helado cuerpo
aceptando por fin,
que la muerte te visitó.



15 febrero 2012

XXII



Dime por qué corazón
en estas noches frías
aún lates con esta pasión.

Dime por qué corazón
callas al mundo tu dolor
y gritas tanta frustración.

Dime por qué corazón
herido de muerte estás
pero renaces cada día en ilusión.

Dime por qué corazón
presumes de lo que no germinó
burlándote del mundo y su razón.

Dime por qué corazón
no encuentro tu cuerpo palpitar
al compás de mi pensar.

Dímelo corazón.

10 febrero 2012

XXI


Fue ese primer beso tuyo
el culpable de parar mi mundo,
despertando en mi ser
aquella pasión adormecida.

Un segundo bastó
para convertirlo en eternidad,
un momento se necesitó
para encender mi volcán.

Fue ese primer beso tuyo
quien me hizo sentir
que soy esclava de tu aliento
y del sabor de tu boca.

Un solo acto 
el que silenció mis palabras
elevándome al éxtasis
dentro de la pasión sin fin.

Fue ese primer beso
el que llevo escondido;
atesorado en este débil corazón
que ni los vientos lo arrebatarán.

Un sólo beso el que provocó
no poder arrancarte de mí,
aprieta el alma, vigila mis sueños
y aún, me hace feliz.

02 febrero 2012

XX






Dime...
¿Le has preguntado a las olas,
que hay más allá del horizonte del mar?
Inténtalo.
Yo lo hice una vez.
Ellas, súbitamente al verte, se desmoronarán,
harán burbujas bajo tus pies helados
y, una vez más,
serán tragadas por la arena seca.


Tú, en cambio
sigue preguntando.




Dirígete al faro
y pregúntale,
que hay allá,
en la lejanía
allá donde su luz
desaparece en las tinieblas.
Él se quedará quieto,
inmóvil,
y no te contestará;
dará una llamarada y volverá a apagarse.


No desesperes y sigue buscando tu respuesta.



Siéntate en la arena
y hunde tus pies, acaríciala,
deja que se escurra por la palma de la mano.
Ella es así;
una caricia,una sensación inimitable.
Y sin embargo....
tampoco te contestará.
Permanecerá callada
y volverá a dormirse en la playa
hasta que alguien decida hacer
un castillo de arena,
para que el viento juegue con ella.




Si aún te quedan ganas
de saber que se esconde allí,
túmbate en la arena
y espera a que el sol despierte,
y mientras el cielo
se convierte en un escenario mágico
de color escarlata,
pregúntale.
Poco a poco irá levantándose
pero sin contestar.
Por fin quedará clavado en el cielo
y su luz radiante
se clavará en tus pupilas,
rasgará tu mente
y cegará tu visión.
Y orgulloso permanecerá en silencio.




Quizás debas intentarlo de nuevo.
Mira el vuelo de las gaviotas,
cómo describen círculos
con sus alas perfectas,
como se posan en las rocas
y gritan al silbar del viento.
Una de ellas se posará en tu mano
y picará tus yemas.
Pregúntale,
¡ahora!
¡ahora mismo!....
¡Oh!
¿Lo ves?
No te quiere contestar.
Ella sabía que lo preguntarías
y escapó del calor de tu agrietada mano.




Lo sé.
Es desesperante
ver como todos te vuelven la espalda,
como todos huyen de tí y tus dudas.
Y tú mientras, seguirás preguntándote
que hay allá, a lo lejos,
allá donde las olas regresan
para sumergirse en la arena dormida;
allá donde la luz del faro
se transforma en pincelada plateada;
allá donde la arena
es íntima amiga del agua;
allá donde el sol se deshace
con su manto anaranjado.
Donde las gaviotas vuelan al atardecer,
donde el ruido yace en silencio absoluto.
Allá donde la soledad
no es un gran problema.

Así es ese sitio:
regocijos de curiosidades ocultas,
mágico misterio,
la sede de Neptuno,
la tierra prometida...;
Un todo, un nada
un soplo de libertad.

Pero ante todo RECUERDA:
nunca te derrumbes
ante la duda de lo desconocido.